Las cifras presentadas por la Fundación de Asistencia
Legal del Colegio Médico no dejaron lugar a dudas. Pasar de tres
denuncias mensuales por mala praxis en 1995, cuando dicha instancia
comenzó su registro de casos, a las 83 mensuales que se contabilizan
en lo que va corrido del año, es una evidencia inequívoca de que
la judicialización de la medicina es un problema que está emergiendo
con demasiada fuerza en Chile.
El tema fue debatido durante el Seminario “La
Práctica Médica en Chile y la Judicialización de la Medicina en
el contexto de la Reforma de Salud”, organizado por Salud y Futuro
el lunes 28 de abril pasado y que congregó a representantes de todos
los gremios y autoridades del sector, incluyendo al titular de la
cartera, Dr. Pedro García. Las presentaciones estuvieron a cargo
del doctor Juan Luis Castro, presidente del Colegio Médico; la doctora
May Chomalí, subdirectora médica de la Clínica Las Condes; el abogado
Ulises Nancuante, de la Secretaría General de la Presidencia; elaborado
Ricardo Sateler; Samantha Carrasco; abogada de la Fundación de Asistencia
Legal del Colegio Médico; y, el abogado Fernando Riveros, de la
Superintendencia de Isapres.
El director ejecutivo de Salud y Futuro, Héctor
Sánchez, centró su discurso de bienvenida en identificar alguna
de las causas que han llevado a esta desmedida proliferación de
demandas a los servicios de salud, tanto públicos como privados.
Quizá las más importantes son la toma de conciencia de las personas
acerca de sus derechos y el mayor nivel de información y educación
de la población, ambos factores que determinan un mayor nivel de
exigencia frente a la recepción de servicios médicos y que han transformado
a los pacientes en verdaderos consumidores de servicios de salud.
“Esta situación no ha sido tomada en cuenta con la velocidad e intensidad
requerida en la práctica de la medicina en el sistema público y
a veces tampoco en el privado”, señaló.
La falta de estandarización de los servicios
de salud y el bajo nivel de uso de protocolos basados en medicina
de evidencia es también una explicación para el incremento de la
judicialización de la medicina en nuestro país. Para Héctor Sánchez,
además, muchas veces y con las mejores intenciones de defender los
derechos de la gente, algunas autoridades del país y líderes de
opinión, principalmente del ámbito político, han contribuido a aumentar
las expectativas de la gente o a generar condiciones que hacen creer
a la población que los sistemas de salud no les están cumpliendo
en el nivel que corresponde y que los servicios que reciben fallan
en condiciones esenciales que afectan sus derechos. Por su parte
el sistema judicial chileno, sin experiencia suficiente en estas
materias, y la falta de instancias efectivas, autónomas, independientes
y profesionales para la solución preventiva de conflictos o arbitrajes
oportunos, también contribuye a que muchos problemas terminen resolviéndose
en los tribunales de justicia.
El caso americano
El abogado Ricardo Sateler colocó énfasis en
el riesgo de que en Chile el tema alcance dimensiones similares
a las experimentadas en naciones como Estados Unidos. Allí, cada
año el gasto por este concepto es entre 17 y 29 billones de dólares.
Según explicó, una muestra del excesivo nivel que está alcanzando
esta problemática en Estados Unidos es que los principales actores
de la industria de los seguros médicos se están retirando del mercado.
Ello, debido a que los gastos de manejo de los litigios (incluyendo
el monto de las indemnizaciones) superan con creces a lo recaudado
por concepto de primas (140%). En algunos estados, agregó, el monto
de las indemnizaciones en una demanda puede alcanzar fácilmente
los 100 millones de dólares. Esto ha hecho que, incluso, el Presidente
de ese país esté promoviendo proyectos de ley que, junto con reconocer
el problema, limiten las indemnizaciones “por daño moral” a un máximo
de 250 mil dólares.
Hasta el momento en Chile las indemnizaciones
no llegan a cifras tan elevadas, pero es sólo cuestión de tiempo
según Sateler: “Las pólizas de los seguros en Chile son por 5.000
UF; en la medida que tengamos una cantidad más importante de médicos
asegurados, el número de demandas aumentará y también el monto de
las indemnizaciones”. Claro que la cantidad de profesionales médicos
que ya cuentan con un seguro de esta naturaleza no es menor. Casi
3 mil, según explicó el presidente del Colegio Médico Dr. Juan Luis
Castro.
Falsas expectativas
Lo preocupante, en opinión de la mayoría de
los expertos que participaron en el seminario, es que el aumento
en el número de demandas por negligencias médicas registrado durante
los últimos ocho años sea una tendencia que se acentúe aun más.
Y algunos aspectos de la Reforma del sector, cuyos proyectos de
ley se encuentran actualmente en el Parlamento, podrían crear un
escenario propicio para que ello ocurra si no se toman los resguardos
necesarios. Esto es: aplicar gradualmente los cambios, manejar las
expectativas de la gente respecto de lo que se puede esperar de
la reforma, establecer mecanismos expeditos para que los derechos
que se garantizarán por ley se cumplan y, finalmente, que se establezcan
mecanismos de arbitraje y resolución de conflictos que eviten la
judicialización de la práctica médica.
Principalmente la ley de Deberes y Derechos
de los Pacientes, como también la ley que establece el régimen de
garantías explícitas para las personas podrían trasladar el motivo
de la demanda hacia los servicios de salud, públicos y privados,
ya no relacionado a un eventual daño del paciente sino, simplemente,
a no tener el acceso a la atención con la protección financiera
en los tiempos prometidos.
Lo anterior hace imprescindible, en opinión
de Salud y Futuro, definir mecanismos expeditos para garantizar
el cumplimiento de los derechos de la gente, producir los cambios
en los modelos de gestión en los hospitales y consultorios que hagan
posible alcanzar las promesas y, finalmente, disponer de los recursos
para financiarlos. Esto implica que la reforma debe ser gradual
en su implementación, principalmente en “el establecimiento de derechos
explícitos de las personas en cuanto a protección financiera y plazos
máximos de espera”, y avanzar en forma paralela en los modelos de
gestión del sistema público.
En opinión del director ejecutivo de Salud y
Futuro, Héctor Sánchez, es fundamental que la reforma sanitaria
recoja el tema de la judicialización de la medicina: “Si no hay
correspondencia entre los derechos, las garantías ofrecidas para
obtenerlos realmente y los recursos aportados, puede generarse una
agudización del problema”.
Similar opinión expresó el abogado de la Superintendencia
de Isapres, Fernando Riveros: “Si no se establece un mecanismo para
asegurar el cumplimiento de las garantías, podría haber un aumento
por esta vía. Si el sistema, sea cual sea, no es capaz de satisfacer
la demanda, se debe garantizar a ese usuario la atención con otro
prestador”.
Falta de reconocimiento
Para la doctora May Chomalí, subdirectora médica
de la Clínica Las Condes, una de las principales causas de que los
tribunales de justicia terminen siendo los encargados de resolver
estos casos es que las entidades prestadoras han sido incapaces
de asumir el problema y responder adecuadamente.
En toda gestión de riesgo, dijo, la premisa
básica es que los eventos adversos pueden ocurrir y hay que trabajar
para evitarlos. Este trabajo implica una respuesta conjunta de la
institución y una buena comunicación con el paciente. Según estadísticas
de la clínica, por ejemplo, de todos los eventos adversos producidos
en este establecimiento, en el 53% de los casos el paciente tuvo
conocimiento explícito de lo ocurrido y sólo en el 26.8% de éstos,
hubo un reclamo formal. Y ninguno se transformó en una acción judicial.
Los aportes de la ley
La comunicación médico-paciente, el que el usuario
sea informado de su enfermedad y del tipo de tratamiento que recibirá,
es precisamente uno de los aspectos que la Ley de Deberes y Derechos
formaliza y que fue recogido en el seminario como beneficioso por
el abogado de la Secretaría General de la Presidencia, Ulises Nancuante.
En su opinión, esto reducirá la desconfianza que existe hoy y que
motiva que muchos casos lleguen a la justicia.
La creación de protocolos de atención fue mencionado
como otro aporte importante de la Reforma para disminuir los casos
de negligencia médica, por el ministro de Salud, Dr. Pedro García:
“Cuando hay medicina basada en la evidencia, aumentan los niveles
de confianza y la gente debería tener menos voluntad de conflicto”.
Propuesta de Salud y Futuro
Salud y Futuro es partidaria de un encuentro
entre todos los actores involucrados en el sector salud, con el
objetivo de diseñar soluciones a través de introducir cambios en
el actual marco legislativo de la reforma pero sin evitar que a
las personas se les defina en forma explícita sus derechos, que
los conozcan oportunamente, ni sacrificar el derecho de reclamarlos.
Lo anterior implica colocar énfasis en la gradualidad de su aplicación
e implementar sistemas de resolución de controversias prejudiciales,
estableciendo límites al ámbito de las indemnizaciones morales de
manera de impedir que la gente “se enriquezca como producto de una
demanda”. Es decir, que obtengan una indemnización justa al daño
incurrido y desincentivar el exceso de demandas sin verdadera justificación.
A continuación, se anexan las presentaciones
efectuadas en el seminario “La Práctica Médica en Chile y la Judicialización
de la Medicina en el contexto de la Reforma de Salud”, organizado
por Salud y Futuro. Estos documentos también están disponibles en
el sitio web: www.saludyfuturo.cl
Héctor Sánchez, director ejecutivo Salud y Futuro
César Oyarzo, subdirector Salud y Futuro